idea y cámara - Laurie Pérez Campana

martes, 12 de agosto de 2014

Archivar es revisitar y crear otro nuevo lugar?.

. Archivar es revisitar y crear otro nuevo lugar?.
No hay archivo sin el espaciamiento instituido de un lugar de impresión. Fuera, en pleno soporte, cualquiera que éste sea, actual o virtual. ¿En qué se convierte el archivo cuando se inscribe en pleno cuerpo llamado propio?
¿Acaso el cuerpo es soporte y legitimador de la noción activa del archivar? y en tal caso , el nombre ? , el enunciado en la conversa que rol cumple ? el archivar es asegurar? es guarda? es velar?
es deseo de memoria absoluta?

jueves, 7 de noviembre de 2013

el archivo y sus tiempos

Los tiempos del archivo 042  son lentos , tranquilos , espaciados .. algunos dirán cómo , porqué y demás .. entiendo la ansiedad .. y  pienso ..
que las cosas se cocinan despacio
que la intimidad no se guarda ni se archiva .. se vive .. alli juntos ..

miércoles, 1 de agosto de 2012

Empieza por ubicar el archivo y, tras él, el arconte (ar-kheion). Archivo como la espera sin horizonte de espera, la impaciencia absoluta de un deseo de memoria, que inútilmente intentamos apresar ignorando la fugacidad del instante, y más aún, archivo que se torna un Mal de archivo, sin duda un síntoma, un sufrimiento, una pasión,

lunes, 16 de julio de 2012

no me reconozco

:::: " no me reconozco " , enserio , dije eso??? ..
estas palabras son repetidas una y otra vez por todos los que han pasado por la experiencia archivo 042 , (el primero , y otros y ahora este segundo) ..

y pienso en lo rápido que olvidamos , lo que nos cuesta recordar y lo doloroso de nuestra condición humana : el tiempo que altera nuestros rasgos , la sociedad  y su construcción de la imagen fetiche , cool, aceptada y aceptable , y finalmente ..la identidad misma  .

El cuerpo como destino.
archivo.

martes, 24 de abril de 2012

Mal de archivo - J . Derrida

Allí donde, hemos dicho, y en ese lugar. ¿Cómo pensar allí? ¿Y cómo pensar ese tener lugar o ese ocupar sitio del arkhé?
Habría allí, por tanto, dos órdenes de orden: secuencial y de mandato. Una serie de divergencias no dejará, pues, de dividir cada átomo de nuestro léxico. Ya en el arkhé del comienzo hice alusión al comienzo según la naturaleza o según la historia, introduciendo subrepticiamente una cadena de oposiciones tardías y problemáticas entre la physis y sus otros, thésis, tékhne, nómos, etc., que se encuentran funcionando en el Otro principio, el principio nomológico del arkhé, el principio del mandato. Todo sería sencillo si hubiera un principio o dos principios. Todo sería sencillo si la physis y cada uno de sus otros no fueran sino uno o dos. Ahora bien, ello no es así, lo sospechamos desde hace mucho tiempo mas lo olvidamos siempre. Siempre hay más de uno -y más o menos de dos. Tanto en el orden del comienzo como en el orden del mandato.
El concepto de archivo abriga en sí, por supuesto, esta memoria del nombre arkhé. Mas también se mantiene al abrigo de esta memoria que él abriga: o, lo que es igual, que él olvida. No hay nada de accidental o de sorprendente en ello. En efecto, contrariamente a la impresión que con frecuencia se tiene, un concepto así no es fácil de archivar. Nos cuesta, y por razones esenciales, establecerlo e interpretarlo en el documento que nos entrega, aquí en la palabra que lo nombra, a saber, el «archivo». En cierto modo el vocablo remite, razones tenemos para creerlo, al arkhé en el sentido físico, histórico u ontológico, es decir, a lo originario, a lo primero, a lo principal, a lo primitivo, o sea, al comienzo. Pero aún más, y antes aún, «archivo» remite al arkhé en el sentido nomológico, al arkhé del mandato. Como el archivum o el archium latino (palabra que se emplea en singular, como se hacía en un principio en francés con «archivo», que se decía antaño en singular y en masculino: «un archivo»), el sentido de «archivo», su solo sentido, le viene del arkheîon griego: en primer lugar, una casa, un domicilio, una dirección, la residencia de los magistrados superiores, los arcontes, los que mandaban. A los ciudadanos que ostentaban y significaban de este modo el poder político se les reconocía el derecho de hacer o de representar la ley. Habida cuenta de su autoridad públicamente así reconocida, es en su casa entonces, en ese lugar que es su casa (casa privada, casa familiar o casa oficial), donde se depositan los documentos oficiales. Los arcontes son ante todo sus guardianes. No sólo aseguran la seguridad física del depósito y del soporte sino que también se les concede el derecho y la competencia hermenéuticos. Tienen el poder de interpretar los archivos. Confiados en depósito a tales arcontes, estos documentos dicen en efecto la ley: recuerdan la ley y llaman a cumplir la ley. Para estar así guardada, a la jurisdicción de este decir la ley le hacía falta a la vez un guardián y una localización. Ni siquiera en su custodia o en su tradición hermenéutica podían prescindir los archivos de soporte ni residencia...... / Mal de archivo - J. Derrida

diego mur


ANA TORREJÓN

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